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Eligiendo dónde invertir Se han comprobado resultados obvios: los países de mayor población son preferidos (por la posibilidad de colocar productos y servicios), los que tienen menores cargas impositivas para las empresas, menos trabas al movimiento de capitales y más eficiencia en la administración pública, y por último, los que gozan de microclimas económicos estables. Ahora, existen ciertos aspectos clave a los que no se les ha dado demasiada importancia. Uno de estos son los derechos de propiedad. Los estudios indican que es uno de los factores clave para los inversionistas: cuánto más seguridad otorgue el marco legislativo y de contralor de un país a los derechos de propiedad intelectual, mucho más alta es la probabilidad de que lleguen capitales productivos. Sin embargo, la legislación de los países emergentes y subdesarrollados parece no tener esto en cuenta, ubicándose en el fondo de los rankings de derechos de propiedad. Otro factor fundamental descuidado es la importancia de las características del mercado laboral. La flexibilidad para contratar y para despedir empleados aumenta el atractivo para los inversores. Esto no es un indicativo de la pobreza o mala calidad de una sociedad. Dinamarca está entre los mercados más flexibles y Francia está entre los más rígidos y, sin embargo nadie duda del buen nivel de vida que se disfruta en los dos países. Decidiendo cuánto invertir ¿Qué influye en la cantidad de dinero confiado al país destinatario? Por un lado existen un conjunto de explicaciones relacionadas al país receptor. Por otro lado, el volumen de capital depende en gran parte de las características del inversor: empresas de gran tamaño y con experiencia internacional son proclives a invertir más En cuanto al país receptor, las características mencionadas anteriormente explican en parte la manera el volumen invertido: más población, más estabilidad económica, más seguridad sobre la propiedad intelectual, más fluidez en el mercado de capitales y en el de trabajo y menos impuestos a las empresas. Pero se ha constatado que un determinante básico del tamaño de capital volcado al país receptor es la diferencia existente entre la flexibilidad del mercado laboral del país receptor y el mercado laboral del país fuente. En otras palabras, si se considera el caso hipotético en que se presenta una empresa de Reino Unido y otra francesa con interés de invertir en Uruguay, es muy probable que los últimos vuelquen entre un 12% y 26% más de capital que los primeros. La razón es que el mercado laboral de Gran Bretaña es muy flexible mientras que el francés es más bien rígido; esto ocasiona que el diferencial con el mercado laboral uruguayo sea mayor en el último caso que en el primero y de ahí que la inversión sea mayor. Pasa algo parecido con el diferencial impuestos, aunque la repercusión de éste es mucho menor. También se ha constatado que para las empresas de servicios la diferencia entre flexibilidades de mercado laboral es en extremo relevante, ya que su funcionamiento se basa en el personal. Las industrias de manufactura son más intensivas en el uso de bienes y capital, por lo que se ven menos afectadas por el diferencial mercados e igualmente por el de impuestos. Quizás estas sean herramientas útiles para un país para determinar en que punto del mundo le conviene más enfocar esfuerzos para atraer inversores. * JAVORCIK, Beata y Mariana SPATAREANU (2005): Do foreign investors care about labor market regulations? The World Bank.
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