|
Marco teórico Los bienes pueden clasificarse entre rivales y no rivales. Por los primeros se consideran aquellos que no pueden utilizarlos más de una persona o grupo por vez y además cada unidad tiene un costo de producción en cada momento que se produce una unidad (Ejemplos: mp3, autos, servicio de consulta con abogados, etc). En la segunda categoría se consideran todos aquellos de los que varias personas a la vez pueden beneficiarse (defensa nacional, matemática avanzada, código computacional, etc). Si un individuo se beneficia de estos bienes o servicios, los costos en los que incurre son mínimos. Pero los costos de los que de producir un bien o servicio de este tipo son altísimos, debido a los gastos en investigación e infraestructura. Además, se debe considerar el grado de exclusión del beneficio. Cuando un bien tiene un alto grado de exclusión, sea un bien rival o no, puedo impedir que los demás se beneficien de el mismo cobrándoles un precio. Cuando los bienes o servicios tienen un bajo nivel de exclusión del beneficio, es imposible evitar que otras personas se beneficien de los bienes ajenas. Como los productores de estos bienes no perciben beneficios, estos pasan ser bienes y servicios sub-producidos. Si la defensa nacional y la justicia no fueran administrados por los gobiernos son seguridad nadie lo haría. Derechos de propiedad y patentes Pongamos un ejemplo para aplicar los conceptos. Supongamos que en una zona rural varios vecinos plantan lo mismo y sufren de la invasión de una plaga de langostas. Únicamente un agricultor decide combatir la plaga contratando una avioneta para rociar insecticida sobre sus cultivos, aniquilando de esta manera también a las langostas que azotan a los cultivos de sus vecinos. Ningún otro vecino decide hacer nada para mejorar la situación. Entonces, ¿qué incentivos tiene este agricultor para mejorar su producción si los demás no incurren en el costo de controlar las plagas pero se benefician de igual manera? Aunque no convenza a sus vecinos, quizás el productor agropecuario decida de todas maneras efectuar el control de plagas porque le conviene a él mismo. Pero lo pone en una situación desventajosa frente a sus vecinos-competidores, ya que si bien mejora su producción, los demás consiguen lo mismo gratis, y el pierde entonces muchísimo dinero. Lo que sucederá es que controlara las plagas únicamente cuando sea de extrema necesidad. Con las ideas pasa algo similar. Las ideas son bienes no rivales con bajo nivel de exclusión, una vez que existen todo el mundo puede beneficiarse de ellas, a menos que exista un sistema legal apropiado. Ante la ausencia de derechos de propiedad, no existen incentivos por parte de las empresas a innovar ya que incurren en altos costos para producir un bien, servicio o sistema que con facilidad puede ser copiado por la competencia, sin que estos últimos incurran en los altos costos. Al otorgarle al innovador el monopolio y la seguridad que su idea no puede ser copiada en un determinado lapso de tiempo, se le esta permitiendo recuperar los costos de la inversión. Además, se le otorga un importante incentivo a estar invirtiendo en innovación debido a que obtiene una ventaja sobre toda la competencia. No solo posee algo útil para el negocio que nadie más posee, sino que tiene los derechos para comercializarlo. De esta manera se apropia también del beneficio que antes ganaban gratuitamente los demás agentes económicos. Apoyando este tipo de medidas se incentiva a las empresas y a particulares a ser más dinámicos en la innovación en todos los campos imaginables, desde desarrollar nuevas tecnologías hasta perfeccionar sistemas de funcionamiento. Además, al existir la posibilidad de patentar métodos de funcionamiento o trabajo (Cómo en el caso del manual de trabajo de la cadena americana Wal-Mart) se incentiva a las empresas a esforzarse para alcanzar la eficiencia. Al existir instituciones que protegen la propiedad individual surgen incentivos económicos para investigar y mejorar. Y para que en la economía local se instalen empresas que persigan esos fines. * JONES, I Charles: “Economic growth” (1997), cap. 4.
|