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La ola de pánico que recorre los mercados financieros globales está haciendo estragos en los mercados emergentes y, especialmente, en Brasil. El dólar se aproximó a los R$ 2,5 un avance de un 60% respecto al mínimo del 31 de julio de R$ 1,562. Los mercados entraron en una fase de realismo. Se cayó definitivamente en la cuenta de que la situación del sistema financiero del mundo desarrollado era peor que la imaginada y que las perspectivas de crecimiento son las peores desde el comienzo de la década. Muchas economías de Europa ya enfrentan recesión. Se estima que Estados Unidos y Japón también y que las próximas cifras lo confirmarán. Los países emergentes quedaron solos y no podrán evitar el contagio, aun cuando sea leve. Una de las explicaciones a la importante depreciación de la moneda brasileña sería que, como consecuencia de la situación financiera global, los inversores extranjeros habrían deshecho posiciones en papeles y colocaciones, pese a los buenos fundamentos macroeconómicos de países como Brasil. Los bancos y fondos que están siendo golpeados por olas de retiros no tienen otra alternativa para hacerse de liquidez. El director de Política Económica del Banco Central de Brasil, Mario Mesquita, recientemente añadió otros factores. La crisis internacional está en su fase aguda y se podría estar caminando hacia su estabilización, sostuvo Mesquita. Pese a esta percepción, estimó que las repercusiones de la crisis se van a prolongar en la economía mundial por algún tiempo. Mesquita señaló que la cuenta corriente de Brasil se deterioró y ese deterioro se explica, en un 50% por la caída del superávit comercial y en otro 50% por el retiro de utilidades de las empresas extranjeras con sede en Brasil. De hecho, las remesas de utilidades al exterior ya son superiores a la cuenta de intereses. Para el funcionario, el lado bueno de este último hecho sería que las empresas extranjeras habrían mejorado sensiblemente su rentabilidad. Otro interpretación que ensayó Mesquita es que no se estaría en presencia de una simple depreciación del real sino ante un cambio en la trayectoria de apreciación del real respecto al dólar. Para el funcionario, el tipo de cambio en Brasil parecería estar más correlacionado al comportamiento de los precios de las materias primas que al riesgo país, algo similar a lo que ocurre con la paridad dólar-euro. En Brasil se estima que la cotización del dólar continuará con una alta volatilidad, aunque pocos ven que retome la tendencia bajista que había mostrado hasta mediados del año. En el corto plazo el dólar seguirá los vaivenes del mercado mundial. El mercado está muy sensible y cualquier noticia mala es buena para hacer subir el precio de la divisa norteamericana. Muchos jerarcas del gobierno y analistas afirman que, una vez superada la crisis, Brasil volverá rápidamente a ser atractivo para las inversiones, dada la solidez de su economía. “Ahora estamos en el medio del pánico pero, cuando pase el tiempo, los inversores verán que los países emergentes crecen al 6% anual y los desarrollados al 2%”, dijo el economista jefe de Gradual Corredores, Pedro Paulo Bartolomei da Silveira. “En ese momento los fundamentos van a pesar y las monedas de los países emergentes deberán ganar terreno”, agregó. Sin embargo, desde tiendas opositoras la visión no es tan optimista.El gobernador de San Pablo, el economista José Serra, criticó el aumento del gasto público. “Para pagar los aumentos que se están dando, los ingresos fiscales deberían crecer a un ritmo de 9% anual real”, afirmó. “El cuadro fiscal es complejo”, añadió. Según el gobernador, el gobierno federal está comenzando a gastar reservas para mantener el real sobrevaluado. En su opinión, el haber promovido una sobrevaluación del real fue un error de la política económica que ahora está empezando a costar caro. Según Serra, para reprimir el dólar el gobierno quemará reservas e irá subiendo los intereses, lo que a su juicio es un despropósito. Los contratos futuros de dólar en Brasil muestran a la divisa estadounidense en una trayectoria levemente bajista, de entre R$ 1,76 y R$ 1,89 entre octubre de 2008 y abril de 2009.
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